Me llamo Juan Antonio y mi historia es bastante sencilla pero interesante.
Siempre fui muy curioso desde pequeño. Me gustaba hacer de todo pero los deportes, en especial el baloncesto, es lo que de verdad me apasionaba.
He tenido muchos hobbies a lo largo de mi vida y aunque algunos no tienen relación entre ellos, siempre han estado ligados al deporte, como la natación, la cual dejé a los 3 meses porque ya no me parecía tan interesante como pensaba pero pude, sin embargo, aprender a nadar bastante bien. Tenía 4 años.
También probé el fútbol durante un tiempo y antes de cumplir los 5 años empecé en el mundo del baloncesto.
Durante los siguientes 6 años estuve jugando federado en el equipo de mi pueblo, lo cual fue despertando dentro de mi una pasión muy grande y enorme por este deporte.
Gané medallas y alguna que otra vez la liga, también algunos torneos. Después estuve fuera 8 años, sin jugar en un equipo, ya que perdí la motivación al no sentir que era un jugador clave en mi club. Fue de esa manera que descubrí el Streetball, el Basket callejero, que afortunadamente me ayudó a poder mejorar durante esos 8 años a tener más confianza en mí mismo como jugador y a desarrollar ese ego que hace que en la pista sea imparable y nunca me hagan agachar la cabeza por absolutamente nada.
Desde los 10 a los 18 años empecé a desarrollar una obsesión por mejorar, por querer ser el mejor siempre y así poder llegar a cumplir mi objetivo: ser jugador profesional de baloncesto. Un sueño que me hizo ganar determinación y perseverancia. De alguna manera, por qué no confesarlo, cierta obsesión por mejorar siempre, que me hizo darme cuenta de que puedo con todo lo que me proponga y me ponga por delante.
Después de esos 8 años, volví a entrar a un equipo, encontré un club en el cual pude aprender que no solo es un deporte y no solo son jugadores, si no que somos una familia en la que se puede confiar.
Ahora para mí es posible complementar el Streetball y los conocimientos de juego técnico que desarrollé. Gracias a eso, la llama de la pasión que tengo por este deporte no ha dejado de crecer y cada vez es más grande y arde con mucha intensidad.
El baloncesto me ayudó a ser mejor persona y a tener una disciplina inquebrantable a pesar de cualquier adversidad que se pueda presentar en mi camino. A no rendirme por más injusta y muy difícil que sea la vida, y a seguir adelante.
Juan Antonio, 20 años.
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